Desarrollo sostenible en la producción de tejas de arcilla

Desarrollo sostenible en la producción de tejas de arcilla

Las tejas de arcilla forman parte del paisaje arquitectónico colombiano desde tiempos coloniales. Sus tonos rojizos y su resistencia al clima tropical las han convertido en un símbolo de tradición y durabilidad. Sin embargo, en un contexto donde la construcción sostenible gana protagonismo, la industria de las tejas también se transforma. Nuevas tecnologías, fuentes de energía limpias y prácticas de economía circular están redefiniendo la manera en que se producen, sin perder su valor estético ni su conexión con la cultura local.
Del barro al techo: una transformación energética
La fabricación tradicional de tejas de arcilla implica moldear el barro, secarlo y luego cocerlo a altas temperaturas. Esta última etapa es la más intensiva en energía y la principal fuente de emisiones de CO₂. En Colombia, donde muchas fábricas aún dependen del gas natural o del carbón, la transición hacia energías más limpias representa un desafío, pero también una oportunidad.
Algunas empresas han comenzado a modernizar sus hornos para aprovechar mejor el calor y reducir el consumo energético. Otras están experimentando con el uso de biomasa proveniente de residuos agrícolas o con electricidad generada por fuentes renovables, como la solar o la hidroeléctrica. Además, el calor residual de la cocción se reutiliza para el secado de nuevas piezas, cerrando el ciclo energético y disminuyendo el impacto ambiental.
Materias primas con responsabilidad ambiental
El barro es un recurso natural abundante en muchas regiones del país, pero su extracción debe realizarse con criterios de sostenibilidad. En departamentos como Boyacá, Santander y Cundinamarca, algunos productores han implementado planes de manejo ambiental que incluyen la restauración de las zonas de extracción, la reforestación y la creación de pequeños humedales o áreas verdes una vez finalizada la explotación.
También se están incorporando materiales reciclados en la mezcla de arcilla, como fragmentos de tejas desechadas o subproductos de otras industrias cerámicas. Estas prácticas reducen la necesidad de extraer nueva materia prima y promueven una producción más circular.
Reutilización y larga vida útil
Una de las mayores ventajas de las tejas de arcilla es su durabilidad. Un techo bien instalado puede durar más de 70 años, y muchas tejas pueden reutilizarse cuando se renuevan las cubiertas. En ciudades patrimoniales como Villa de Leyva o Barichara, la reutilización de tejas antiguas no solo conserva el carácter histórico de las construcciones, sino que también evita el desperdicio de materiales.
Algunos talleres artesanales y empresas constructoras colaboran para recuperar, limpiar y clasificar tejas usadas, que luego se reincorporan a nuevos proyectos. Este proceso ahorra recursos, reduce emisiones y mantiene viva la estética tradicional de la arquitectura colombiana.
Medición del impacto y certificaciones
La sostenibilidad requiere transparencia y medición. Por eso, cada vez más fabricantes están elaborando declaraciones ambientales de producto (EPD, por sus siglas en inglés) que cuantifican el impacto ambiental de las tejas a lo largo de su ciclo de vida. Esta información permite a arquitectos y constructores elegir materiales que cumplan con los estándares de certificaciones como CASA Colombia o LEED.
Asimismo, universidades y centros de investigación trabajan en el desarrollo de nuevas formulaciones de arcilla que puedan cocerse a temperaturas más bajas o con energía neutra en carbono. Estas innovaciones podrían llevar a una producción de tejas prácticamente libre de emisiones en el futuro.
Tradición, estética y compromiso
La sostenibilidad no está reñida con la belleza ni con la tradición. Las tejas de arcilla continúan siendo un elemento distintivo de la arquitectura colombiana, aportando calidez, identidad y armonía con el entorno. Su larga vida útil y su capacidad de ser recicladas las convierten en un material coherente con los principios de la construcción responsable.
El desarrollo sostenible en la producción de tejas de arcilla no significa abandonar las técnicas ancestrales, sino perfeccionarlas con tecnología moderna y conciencia ambiental. Así, los techos de nuestras casas seguirán protegiendo y embelleciendo, mientras contribuyen a un futuro más equilibrado y respetuoso con el planeta.











